Joe Arroyo más vivo que nunca


EL RUMOR DECÍA que el Joe estaba enfermo. Y no, con su vitalidad de siempre, habla de sus proyectos, de su vida y eso sí, que de su música, hay para mucho rato.

Entró caminando a su apartamento con una bolsa en la mano en compañía de su asistente Freddy Palma. Era difícil creer que aquel que habían dado por muerto debido a un irresponsable rumor durante la semana pasada, fuera el mismo que llegara despreocupado y saludando. Y era el mismo, el gran Joe Arroyo.

Unos días en la clínica mientras se recuperaba de dolencias que ya quiere olvidar, dieron de qué hablar en la radio y en portales de internet. Que si estaba muerto, que si estaba en coma, que no volvería a cantar? Todo eso quedó atrás.

Se mostró dicharachero y presto a responderlo todo. Hubo tiempo para conversar sobre sus inicios, sobre aquellos que fueron sus maestros. Dijo estar sorprendido de que Rubén Darío Salcedo y Alfredo Gutiérrez no envejezcan. Recordó que su ‘viaje’ fue al revés: de la urbe a la provincia, llevando a Sincelejo todo el bagaje de música ‘brava’ que absorbió en Cartagena cuando cantaba en cantinas y prostíbulos.

Tiene preparados unos “temas bien bonitos, bien bacanos”, según dice, y anunció que pronto cantará con Richie Ray & Bobby Cruz, mientras está atento a una película que van a rodar unos productores italianos.

¿Cómo se siente, qué le dice el médico de sus cuerdas vocales?
“Me siento muy bien, todo está perfecto. Necesitaba la certeza de que el científico me dijera: ‘Joe, haz lo que quieras’. El experto me dice, ‘Joe tírala toda’. Uno tiene una gran responsabilidad”.

¿Qué siente cuando hay tanta preocupación al momento en que se filtra la noticia de que usted está enfermo?
“Lógicamente eso me conmueve porque sé que hay amor de parte del público, de parte de ustedes”.

¿Usted es consciente de que es un mito viviente?
“Debo asumir esa realidad y debo admitir que a la edad que tengo hay ciertas cositas que se me pueden disparar. Por ejemplo soy diabético, cualquier cosa me altera el funcionamiento de la ‘máquina’, aunque eso ha sido bien manejado en todos estos años. Cuando me sentí mal le dije a ‘Jaque’ (Jaqueline Ramón, su compañera) que me llevara al médico. Si ellos me dicen que me quede para revisarme, me quedo”.

¿Cómo va la dieta y los cuidados a su salud?
“Las dietas soy muy difíciles de cumplir severamente. Por ejemplo, yo no puedo comer pan, pero un pan acabado de hacer es una tentación. ¡Ya tú sabes cómo es, tú le mandas el diente!”.

Esto de las continuas muertes del Joe da para una canción?
“Nunca he querido jugar con la muerte. Yo que siempre la he sentido ahí le hice un tema alguna vez: ‘Me le fugué a la candela’, pero más nada. Con esa señora no se puede jugar”.

¿Cómo está la capacidad de composición del Joe, se verá disminuida después de todo esto?
“Al contrario, ahora lo que hay es más capacidad para eso. He llegado a una edad madura en que mis hijas están mayores, tengo mi estabilidad con Jaqueline, con mi orquesta, con mis músicos, con mis amigos. Ahora sí estoy libre para hacer y deshacer con los temas. Anteriormente me sentía maniatado, todos los años tenía que sacar un long play , cuando eso no había tanto CD”.

¿Tiene contrato con alguna disquera?
“No, no tengo. Lo que tengo es una gran propuesta de RCN, que están haciendo una novela. Quieren que el CD salga al mismo tiempo que la novela”.

¿Qué opina del reggaetón?
“El reggaetón se regó. Es un ritmo que está pegado, eso es lo que les gusta a los muchachos, a los hijos nuestros. Es un buen ritmo. Alguna vez grabé el ‘Reggaeson’, pero esa vez me cogieron descuidado, estábamos grabando en Medellín y llegaron los pelaos de ‘Tres Pesos’ y lo grabamos de velocidad. Pero creo que el reggaetón no tiene música, melodía”.

¿Sigue con su gusto por la música sabanera?
“Es una misión que yo tengo. Mantener el fandango, el porro, la música sabanera”.

¿Qué recuerdos tiene de Cartagena, de su época de infancia?
“Mi mejores recuerdos fueron los primeros años de mi vida, que los pasé allá. Conocí muy bien Cartagena, recorrí todas sus calles, estudié hasta los 17 años, pero mis amistades fueron compartidas con las de Sincelejo. Mis pinitos en la música los hice en Cartagena, en la zona de tolerancia, donde estaba ‘El club verde’, ‘El príncipe azul’. Yo cantaba ahí y las muchachas tenían su habitación ahí mismo, a un lado estaba la tarima. Si a los 12 años uno ya estaba en ese mundo, vivió esa experiencia y si uno ya cogió ese bagaje, ahora a los 54 qué cuento me van a echar?”.

Nunca le metió acordeón a su música?
“A mí me encanta la música de acordeón, pero yo lo omito porque está muy metido con el vallenato. Más bien le metí trombón, bombardino, que son ya más urbanos, de la influencia que yo traía”.

Fuente: elcolombiano.com

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