Alma sonora


Alejandro Valls

Es la voz cantante de la Sonora D’Irse, la orquesta típica de salsa de Santa Fe que es suceso de público allí donde se presenta. Es también percusionista, y dice que si bien tuvo logros como instrumentista y cantante dice que es “como tener dos novias” porque le apasionan ambos roles.

TEXTOS. FLORENCIA ARRI. FOTO. PABLO AGUIRRE.

CANTURREANDO. “Empecé a cantar relativamente de grande. Comencé a tocar instrumentos en el “82 con 17 años, y empecé a cantar recién a los 30. Me declaro percusionista; el tema del canto siempre fue una cuestión paralela a la percusión. Empecé a cantar por el “93, en Buenos Aires que era un mundo de ebullición cuando entró la música latina, en la época en que hizo furor Juan Luis Guerra. Había muchos boliches de salsa y por eso de andar canturreando en la vida decidí que era también importante dedicarme a eso. Empezó medio en broma y terminó siendo una parte importante de mi vida; primero probé cómo era esto de cantar porque noté que mínimamente afinaba y que tenía cierta aceptación, animado también por los que te empujan a hacerlo. El canto me llevó a conocer China con una banda de covers latinos; cantábamos en español y hacíamos cosas en inglés, estuvimos laburando dos años en hoteles internacionales de Shanghai, donde me quedé dos años”.

POR EL MUNDO. “De Shanghai me vine a Sta Fe, para compartir con mi viejo sus últimos días, y no me fui más. Hacía 25 años que estaba en Buenos Aires, me sentía un turista porque no conocía casi a nadie… Me había ido de Santa Fe cuando tenía 18 años y me fui con mi familia. Mi viejo, Osvaldo Valls, era un bolichero, fue uno de los primeros en poner café concert acá, fue la época en que en los músicos comenzaron a tocar en vivo en boliches. Así fue como tuve la oportunidad desde muy chico de tocar junto a quienes tocaban con él y hacer sesiones de jazz o latin jazz con músicos experimentados. En el “82 rumbeamos para Buenos Aires, donde seguí mi carrera como músico. Allá me perfeccioné como percusionista y toqué e hice giras con Chico Novarro, María Marta Serra Lima y Marcela Morelo, entre muchos otros. Más tarde me fui a Italia, siempre con la música, y cuando volví en el “93 a Buenos Aires empecé a cantar. Hasta entonces toqué muchísimo y por eso puedo decir que mi carrera es mitad de músico y mitad de cantante, y tengo el orgullo de decir que alcancé logros importantes en ambos aspectos”.

EN LOS GENES. “Siempre con el género latino, supongo que es una cuestión medio genética… Soy hijo de un músico fanático del jazz y heredé su gusto por lo latino. Crecí escuchando los discos de mi viejo, escuchando a Machito, Tito Puente y Tito Rodríguez, que es la misma música de hoy. La salsa que se hace hoy es continuación de la salsa que nació en los “40, sólo que más sofisticada, con otros arreglos y con mejor sonido. Esta música que hoy canto la escuché desde muy pibe, y por haberla tocado y cantado tanto, de haberla entendido es que hoy puedo cantarla. Es una música que no se puede hacer desprevenidamente; es centenaria, tiene una raíz africana muy importante y con formación rítmica muy compleja. Tiene mucho síncopa, muy finamente armonizado y para tocarla hay que haberla escuchado mucho y ser muy dúctil cada uno con su instrumento. Es la más sofisticada de las músicas latinas y requiere todo un estudio. Es como el tango, hay que haberlo mamado de muy chico para finalmente poder plasmarlo en una orquesta. La música bien tocada es agradable al oído y hace que uno sienta que los dedos se le van a acalambrar”.

DOS AMORES. “Al cantar o al tocar un instrumento siento la fuerza, la expresión viene de otro lado. De uno u otro modo la expresividad es la misma, viene de un lugar que puede llamarse corazón, alma o lo que sea. No viene del cuero sino de otro lugar, es la magia de cantar una canción muchas veces y nunca cantarla igual. Creo, también, que el canto es una cuestión física, porque es un instrumento que es parte de uno; pero es la misma expresión al tocar y cantar, ambas son apasionantes. Es como tener dos novias y serle infiel a las dos. Sin embargo, creo que soy más reconocido por mi voz a pesar de tener una carrera como músico. No sé por qué la gente siempre mira más al cantante que al resto de la orquesta. Cantar es una experiencia diferente que requiere un grado de responsabilidad muy grande, y conlleva mucha exposición. Detrás de un platillo estoy menos expuesto que cantando, y momentos antes de subir a escena estoy más nervioso cuando debo cantar… es como saltar sin red: si desafinás todos lo notan, no hay manera de escapar a las miradas… igual, después del primer aplauso se me pasa. Tiene otra adrenalina, es otra historia. Soy muy feliz haciendo música, es la única mujer que no me ha sido infiel en estos años”.

REALIZADO. “En Santa Fe encontré tiempo para proyectar cosas, para hacerlas seriamente y gente idónea. En la Sonora D’ Irse, por ejemplo, comparto trabajo con músicos profesionales, grandes amigos y la posibilidad de hacer algo que hasta hace unos años en Santa Fe no existía. Creo que la Sonora tuvo la visión de formar una orquesta que ocupa un lugar hasta antes vacío ocupar un lugar importante en la escena local. Ésa es la gran satisfacción que siento de formar parte de esta orquesta típica de salsa, que con sólo dos años de vida es reconocida donde va aún cuando interpreta un género que no es popular ni comercial… me parece que el mérito es doble. El apoyo de la gente es invaluable, porque en cada concierto la respuesta es increíble. Con nuevos desafíos, para este año tenemos programado el disco y más andar. Estamos haciendo un camino bastante importante que nos llena de orgullo. Con la Sonora me siento artísticamente realizado”.

VOLVER. “Volví a esta ciudad en 2005 y aún cuando hice muchas otras cosas me siento muy bien de haber vuelto a un lugar donde nací, donde están mis olores y mis amores, mi gente. No tenía en mis planes volver, pero ahora es como si nunca me hubiese ido. Ésta es una ciudad muy copada donde me crucé con gente copadísima. Vengo del caos, de vivir 25 años en el caos de la gran ciudad, y era una deuda pendiente volver y hacer algo copado a nivel artístico”.

así soy yo

PERCUSIONISTA.

Como músico, intérprete y percusionista, Alejandro navegó por todos los géneros populares. “Como percusionista trabajé con Marcela Morelo en la gira de su disco debut, “Manantial’, que la lanzó como artista en esa mixtura de ritmos latinos con música andina. También hice temporada teatral con María Marta Serra Lima, y otra con Chico Novarro en Carlos Paz”.

CANTANTE.

Hace 17 años se animó a cantar y fue así que, “como cantante de salsa, tuve la posibilidad de cantar junto a importantes orquestas de salsa de Buenos Aires. También grabé con muchos artistas de géneros muy diferentes y gané experiencia, profesional y humana”.

ROLES.

En uno y otro rol, “compartí momentos increíbles y conocí músicos impresionantes como Oscar D’León y José Alberto “El Canario’, con quienes hice giras por Montevideo y otras localidades de Uruguay”. Reconoció que “nunca pude decidirme por una de las dos” y contó que “en mis ratos libres me armé un pequeño estudio en casa y ahora también estoy haciendo música publicitaria” y que, también, “voy a retomar la docencia de la percusión”. En suma, “llevo toda una vida con la música latina; desde el “82 que vengo con ella a cuestas, esté donde esté”.

Fuente: ellitoral.com

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