Luis Enrique: “Yo salí de Nicaragua, pero Nicaragua no salió de mí”


Su historia es la prueba clara de lo cambiante que es la vida. Lo impredecible, lo incontrolable, y a la vez, lo magnífica y justa. Por eso quiere, cual si fuera el trago más exquisito, disfrutar con calma de éste, su momento.

Luis Enrique regresó a casa. Hace tiempo que esta patria no colmaba de atenciones como ahora a este hombre que desde los inicios de su carrera demostró su calidad artística. Ante ese señalamiento dice no sentirse resentido, está convencido que todo es parte de un ciclo declarándose seguro de que lo malo que nos ocurre no es producto de la casualidad, sino parte de la preparación para aprender a valorar las cosas y madurar.

En poco más de diez minutos Luis Enrique nos permitió conocer parte de su esencia que dice cuantas veces sea necesario, tiene sus raíces en esta tierra, en su natal Somoto, en su familia que le enseñó el amor, valor y poder de la música; en su experiencia como extranjero, en la madurez que le dio el ver cómo los reflectores de la industria de la música un día dejaron de brillar para él.

“Casualmente por eso es que se llama Ciclos mi disco, porque creo que todos esos ciclos se tenían que cerrar en algún momento. Evidentemente había que vivirlos, había que pasarlos, había que sufrirlos, había que glorificarlos, había que dar gracias, había que enojarte, había que sentirte frustrado ¿por qué? porque dentro de mi música también de alguna forma yo tenía que detenerme” expresa el artista que ahora más que antes dice apreciar los premios de la vida.

Revela que en los diez años que duró la primera etapa de su carrera cumplió con todo mundo y en la misma medida acumuló una deuda que sintió sólo podía saldar reencontrándose. “No estaba cumpliendo totalmente conmigo, como ser humano y como creador. Estaba cumpliendo con el negocio de la música, con la industria y obviamente también cumpliendo con demandas que el mismo trabajo te pone todos los días y necesitaba detenerme”.

Igualmente cuenta que el nacimiento de su hijo le planteó la necesidad de permitirse al menos cinco años vivir plenamente la experiencia de padre. “Y mira si no es lo más importante, que la vida me devuelve todo en meses por haber sacrificado y no lo veo como un sacrificio realmente, por haber estado en la vida de mi hijo como yo quería estarlo”.
– ¿Cómo te marcó eso artísticamente?
Mucha gente pensó que no había manera de regresar

– ¿Vos lo llegaste a creer?
No. Lo que yo no encontraba era el momento. Entonces ¿qué hice? no apresurarme. Realmente yo dije: si va haber un momento, o si va haber otro momento, me va llegar. ¡Ojo! Con esto no quiero decir que no iba caminando hacia el momento, tenía que seguir evolucionando, buscando, creciendo para que cuando eso llegara estar listo porque si no hubiese estado listo no hubiese sucedido nada de lo que ha sucedido, pero además de eso si no hubiera sembrado lo que sembré tampoco hubiera sucedido.

“Nada se me ha regalado”
Después de charlar sobre los sentimientos que le dejaron haber probado el trago amargo del espectáculo el proclamado Príncipe de la Salsa reflexiona: “Valió la pena haber pasado todo lo que pasé. Yo soy un tipo que he logrado hacer todo lo que he hecho trabajando, no se me ha regalado nada, he tenido que lucharlo, he tenido que trabajarlo y lo sigo luchando y trabajando… me estoy viviendo este momento, me siento feliz de estar aquí sobre todo en mi país, con un orgullo impresionante de llevar el nombre de mi país donde quiera que yo voy”.

– ¿No te resiente acaparar tanta atención ahora y no antes cuando venías?
No, porque inclusive me atrevería a decir que lo que no quería hacer anteriormente era acaparar atención… quería conectarme con mi familia, con mi país, con las cosas que me estaban pasando en ese momento… Estaba en mi rollo.

Del Luis Enrique que hace algunos años venía a Nicaragua a compartir con su familia la única diferencia es quizás su imagen, ahh y por supuesto todo el despliegue de seguridad y control a su alrededor. Él se muestra tranquilo, colaborador y parece no sentir tedio por tantas entrevistas. Responde con interés, habla sobre un asunto hasta que siente que deja clara su posición, sobre todo cuando parece sentirse acosado por la necesidad de su pueblo que demanda en él reconocer sus raíces. “Soy nica y me siento orgulloso por ello” exclama dejando claro que no ve necesario reafirmarlo a cada instante, el mundo ya conoce su origen. “Yo salí de Nicaragua, pero Nicaragua no salió de mí” reitera.

Música en la sangre
El legado musical de su familia considera seguirlo aunque no se haya inclinado por el canto testimonial. “Canciones como ‘Date un chance’ o ‘Así es la vida’ no están allí por accidente, son canciones buscadas, trabajadas, canciones como las que hay en ‘Ciclos’: ‘Abre tus ojos’, ‘Autobiografía’, como ‘Sonríe”’ inclusive, porque la música no tan comercial tiene que ver con cosas que a ti realmente te preocupan, no necesariamente con cumplir un formato de radio, sino con algo que necesitas decir por ende la necesidad de mucha gente”.

El secreto dice que radica en ir cultivando el arte. Precisamente es el arte el que dice lo ha mantenido conectado con sus raíces nicas. “Por medio de la música de mis tíos y por lo que vivimos dentro de la familia”. Y tan consciente asegura ser de lo elemental que es heredar ese tesoro a los hijos que ya ha traído varias veces al suyo “para que vaya viendo de dónde viene papá, que entienda cuál es mi historia, cuál es mi legado, cuál es su herencia también”, incluso revela que ya el pequeño de ocho años empieza a interesarse por tocar la guitarra.

A esas alturas de la plática salta el recuerdo de la noche de entrega de los Premios lo Nuestro cuando su pequeño orgulloso celebraba su éxito.

“Hablando de la vida y cómo uno tiene que aprender a vivir los momentos, ese momento yo no sé si va regresar, yo no sé qué va pasar de aquí al año que viene. Me encantaría que fuese igual o mejor; pero ese momento quería vivirlo con mi hijo quería que él sintiera qué es lo que hace su papá y que se lo viviera con su papá. Dicen que la herencia que uno le deja a los hijos son los recuerdos de momentos hermosos… son los recuerdos, la riqueza”, declara ese hombre que cuenta que fue de niño cuando escuchaba en casa de su padre y a través de amistades la salsa que le ha dado tanta gloria. “Me fui conectando con aquello y sentí que era algo que quería aprender, que cosa más rara porque era un chiquillo de diez u once años”, recuerda.

¡Listo para más!
Con cuatro nominaciones a los Premios Billboard el artista se declara “listo para recibir más premios…. ya tengo una esquina más en la casa donde los pueda poner” expresa en tono de broma.

Bajo la sentencia de “faltan dos minutos para terminar la entrevista”, Luis Enrique quien ayer en la mañana lucía un crucifijo plateado en el pecho que resaltaba sobre su camisa negra con gris, se declaró un hombre de fe más no de religiones. “No creo en la religión creo en Dios. Desde muy niño he tenido una conexión profunda con eso, pero no soy un tipo que me considero católico o cristiano, yo soy un poquito de todo”.

Dejamos para el final la típica, pero siempre inquietante pregunta –sobre todo en las fan femeninas- acerca de su situación sentimental. La fluidez de sus palabras que hasta ese momento mantuvo amena la plática se terminó y simplemente declaró: “soy reservado con mi vida privada”.

Insistimos… ¿cómo andás en los asuntos del corazón? “Ehh muy bien” se limitó a responder denotando incomodidad.

Seguimos insistiendo ¿en las noches de frío tenés quién te caliente? Nuevamente sin palabras y con la risa a flor de labios, su mirada que hasta entonces la mantenía fija y penetrante se desvió hacia donde estaban su equipo, como pidiendo ¡auxilio! Y dijo: “En las noches frías tengo quien me caliente, una colcha que está bien buena que me gusta ponérmela encima”.

Tome Nota
Luis Enrique inicia hoy en la noche en el Teatro Nacional “Rubén Darío”, la primera de dos presentaciones que ofrecerá en su pueblo, las entradas a este evento ya están agotadas. Mañana el encuentro será en Mundo e donde sí hay localidades disponibles a precios de 30 y 15 dólares.

El artista dejó abierta la posibilidad de rendir en una de sus presentaciones un tributo al cantautor nicaragüense Salvador Cardenal, fallecido el pasado 8 de marzo, pues comentó traer un show en el que no caben muchas variaciones.

Además reveló que el popular tema “Yo no sé mañana” estuvo a punto de no ser incluido en el premiado disco “Ciclos” porque parecía muy común “yo vi otra cosa dentro de la canción”.

Fuente: elnuevodiario.com.ni

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