“Mi razón es el público”


Intermitente en la escena musical de la Isla, Paulo FG está en plenos preparativos de su nuevo álbum, “Sin Etiqueta”, que ya se promociona en Europa. Para esta producción ha querido mostrar una vez más la imagen que le ha acompañado a lo largo de su carrera como intérprete popular: la sencillez que le caracteriza y la cualidad de ser un cantante de “detalle” (como afirma él mismo en uno de sus textos).

Lo más complejo en esta etapa de vida artística ha sido mantener el respeto del público, empeño que pasa —necesariamente— por un apego a su sello distintivo, a la vez que por un toque de frescura en la música que hace, y que incluye la incorporación de las nuevas tendencias internacionales.

La música lo salvó de frustraciones tempranas y le posibilitó encontrar un asidero a su vida. Y con el mismo espíritu emprendedor de los inicios, Paulito le ofreció a Somos Jóvenes detalles que lo rescatan del anonimato y demuestran que todavía trabaja, pensando en grande.

—Hace algún tiempo que la gente se está preguntando dónde está Paulo FG. ¿Por qué esa intermitencia?

“La escena musical es un entorno de mucha diversidad, donde se apela a recursos con mucho de los cuales estoy de acuerdo y otros no. Yo respeto el cambio, pero tengo mis líneas de trabajo muy bien definidas y obedezco a una historia. Le debo cierta música a mi público, que es quien me hizo lo que soy. Intento no traicionar eso, y si me presto para ciertos y determinados esquemas del momento quizá traicione a mi público, cosa que me niego a hacer. Entonces me tomo mi tiempo, el que me es necesario, para efectuar mi trabajo y retomar las ideas para crear infraestructuras intentando avanzar en ciertos pasos de mi vida artística. Una de las líneas fundamentales de los últimos tiempos ha sido fortalecer o consolidar mi carrera en un perfil internacional”.

—¿Cómo maneja Paulito el fenómeno de la fama?

“La fama se asume a la vez que se asume un rol protagónico en cualquier manifestación de la vida. Uno debe tener presente que eso es una responsabilidad para con lo que representa, y debe estar claro, además, de qué le interesa representar. La humildad trato de no perderla, porque es la base de la personalidad. Cuando yo me bajo del escenario dejo de ser Paulo FG el artista, para ser una persona como lo demás”.

—Los códigos populares de tus textos te permiten establecer una relación estrecha con el público. ¿Tienes alguna herramienta para lograr este vínculo?

“Hay una razón muy simple: para mí la escena es como un recinto sagrado y el público es mi dios. Debo todo respeto e intento entablar una comunicación casi espiritual con este. Me molesta mucho cuando factores importantes de mi trabajo, pero externos, no funcionan como deberían, porque al violar todo eso no estás respetando al público. A partir de esa interacción en la escena me comunico con la gente y trato de entregarle lo que ellos necesitan”.

—Un sector importante dentro de cualquier sociedad es la juventud. ¿Cuál es tu mensaje para nuestros jóvenes?

“Que sean auténticos. Que sientan la autenticidad por todas partes. Cuando digo auténticos me refiero a ser fiel a sí mismo, a los suyos. Que asuman las cosas nuestras que son importantes con un sentido de pertenencia que les permita crear sobre eso y seguir siendo auténticos y originales, porque eso los va a definir en el mundo entero. No se trata de estar al margen de las tendencias internacionales, sino de tener un lenguaje propio. Eso es muy importante, porque te reconocen a partir de un contexto. Ahí radica, verdaderamente, la clave del éxito”.

—¿Crees que el reggaetón se ha ganado un puesto dentro de la historia de la música cubana?

“Yo creo que sí, y no solo de la música cubana, sino antillana, me atrevo a decir. Hay un elemento que me hace ver al género sin rechazo, y es que los exponentes del mismo se dan cuenta de que si se quedan en los esquemas básicos del reggaetón no perdurarían como género. Por este motivo, ven la necesidad de imprimirle el sello de lo nuestro a su trabajo y con eso ya ganan un espacio. Para mí la música cubana tiene dos booms: uno en los años 50 y el segundo en los años 90 con la timba cubana. Te digo esto porque en esa época la gente decía que la timba no era música cubana; sin embargo, aquí estamos. Yo creo que es un tema generacional, donde cada cual va buscando la manera propia de expresar su trabajo. Eso es lo que está pasando con el reggaetón. Un detalle muy bonito es que nosotros tomamos de los 50 para hacer lo nuestro, y ahora ellos toman de nosotros los bajeos, los tumbaos, los metales y otras cosas que están incorporando al reggaetón”.

Por Lester Sibila Caraballo

Fuente: somosjovenes.cu

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