La salsa se mantiene viva gracias a 300 escuelas de ese ritmo que existen en la ciudad


Heimy Soto y Adolfo Henao ensayaron por seis meses para estar el viernes en el Salsódromo. En su escuela de baile hay niños y adolescentes de Las Orquídeas, Alirio Mora y otros sectores populares del Distrito.
De allí han salido campeones mundiales y bailarines que triunfan en los escenarios de Estados Unidos y Europa.
Fueron 1.500 bailarines de salsa los que le pusieron sabor y ritmo al inicio de la Feria de Cali el viernes en el gran Salsódromo.
Ese derroche de alegría, agite de piernas, brazos y caderas es el fruto de un trabajo de décadas de las escuelas de este ritmo y que aumentan cada día.
Ese desfile fue el premio para 30 escuelas de baile seleccionadas entre cerca de 300 que existen en la ciudad y que mantienen vivo este baile en Cali.
La salsa ha permitido que desde las calurosas calles del Distrito de Aguablanca salgan muchachos a escenarios de Miami, Orlando, Las Vegas, Madrid y Japón, entre otros países y ciudades, como premio a su esfuerzo y dedicación.
Es un trabajo que se inicia en sectores populares en academias, escuelas y fundaciones, en las que el proceso enseñanza-aprendizaje tiene a la salsa como eje.
La salsa, además, se ha convertido en una forma de hacerle el quite a la violencia en sectores populares.
Entre ese universo de bailarines del viernes estuvo Heimy Soto, una niña de menuda figura que parecía volar del brazo de su pareja, Adolfo Henao.
Luego de sus tareas como estudiantes de séptimo y octavo grado, ellos ensayan tres o cuatro hora diarias los pasos, giros y vuelos de la salsa, boogaloo, cha cha cha y otros ritmos.
Hacen parte de Funkoswing, fundación con nueve años de labores con niños y adolescentes de los barrios Alfonso Bonilla, Las Orquídeas, Manuela Beltrán y Alirio Mora, entre otros sectores populares del Distrito de Aguablanca.
Fair Angulo, presidente de Funkoswing, explica que son 150 integrantes, de los cuales 50 participaron del Salsódromo. Resalta que además de afianzar y mantener el semillero por la salsa, su trabajo es preventivo frente a la drogadicción o pandillas.
Destaca que es un buen uso del tiempo libre para los jóvenes, y al iniciarse desde niños, se alejan de círculos de riesgo. Al llegar a la adolescencia ya tienen un proyecto de vida, y aprenden del esfuerzo y disciplina para lograr algo.
Otro de los grupos que se destacó en ese festivo inicio de Feria fue Son de la Luz, que desde el 2000 opera como fundación. Creada por Luz Ayde Moncayo, además de su labor como academia con personas de todas las edades, realiza el trabajo de semillero con niños de 5 años en adelante.
Merceditas Hernández, administradora, dice que el requisito es que los muchachos estén estudiando y tengan buenos resultados. “Es un buen uso del tiempo libre y una oportunidad profesional, un modo de vida. También aprenden del trabajo en equipo y de integración”, resalta.
Luis Eduardo Hernández o ‘Mulato’, como se le conoce en el mundo de la salsa no solo en Cali sino en el exterior, de la academia Swing Latino, resalta que es un proceso de 30 años como escuela y de 17 años en una labor social que alcanza a unos 500 muchachos.
Este campeón mundial de salsa destaca que unos 100 muchachos lograron salir del flagelo de la drogadicción a ritmo de salsa, cha cha cha y otros sones.
Rucafé, con varios títulos, es otra academia que le da distinción a la salsa.
Mientras tanto, grupos de reguetón y de rap también sirven para abrir formas distintas de usar el tiempo libre.
Destacan trabajo de escuelas en Cali
Para el escritor y experto en temas de salsa Umberto Valverde, sin apoyo y con mucho esfuerzo, las academias y escuelas de salsa han tenido logros internacionales y el Salsódromo es el reconocimiento a ese trabajo y resultados.
Además, destaca que se abra la Feria con salsa y no con cabalgata como había sido tradición, pues esta última es una práctica de la Cali antigua. “Estas escuelas son un gusto por la salsa y también una oportunidad para centenares de muchachos y el Salsódromo lo que hace es darles ese reconocimiento y protagonismo que se ganaron con esfuerzo propio”, dice. Igualmente, estos días, cinco integrantes de la escuela Funkoswing: Myledi Torres, Leidy Estrada, Jhon Montoya, Luis Valencia y Andrés Martínez se gradúan como bailarines instructores. Tienen la misión de perpetuar esta forma de vida, inclusión y oportunidad en medio de la alegría y el goce.
IVÁN NOGUERA
CORRESPONSAL DE EL TIEMPO
CALI

Fuente: eltiempo.com

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