Más de 10 mil mendocinos bailaron con Daddy Yankee


El cantante puertorriqueño se presentó anoche en Mendoza y una verdadera multitud disfrutó del reggaetón en estado puro. Largas colas y un clásico ritual: la previa.
El rey del reggaeton pisó suelo mendocino y, como no podía ser de otra manera fue recibido con todos los honores de un distinguido: una multitud que bailó, cantó y “perreó” -por usar un término bien reggaetonero- durante toda la noche al ritmo del agasajado, el gran Daddy Yankee. Pero antes del show, también hubo un espectáculo.
El tradicional ritual de la previa con cerca de 10 mil personas -que desde antes del mediodía coparon las calles aledañas al estadio de Andes Talleres- con fotos, carteles, remeras, vinchas y uno que otro fan que por unos segundos jugó a sentirse el mismísimo Daddy Yankee, con un pañuelo en la cabeza, una gorra hacia el costado, un par de lentes oscuros y un gran colgante ostentoso sobresaliendo en su pecho.
Mirá los mendocinos que no se perdieron el show
Dame más gasolina
Si hubo algo que no le faltó a los fanáticos del cantante puertorriqueño fue la gasolina, esa por la que con tanto ímpetu ruega en uno de sus hits. Mucho antes del mediodía, cuando las agujas marcaban las 11, ya se empezó a registrar un movimiento poco usual para un domingo a la mañana en esa zona de Godoy Cruz. Munidos con mate, gaseosa, galletitas y sanguchitos, los primeros admiradores fueron instalándose en la calle Minuzzi y alrededores.
“Llegamos a las 11, cuando todavía no había casi nadie y nos vinimos bien preparaditas. La verdad que tanta espera valió la pena, aunque no sabemos a qué hora nos van a dejar entrar”, destacaron unas jóvenes maipucinas que, pese a ser vecinas, recién se conocieron mientras aguardaban del otro lado de la valla. Pero tantas horas de espera les dieron su rédito a Pato, Tamara, Martina, Gimena, Melina y Mabel, ya que fueron las primeras en ingresar a la platea oeste.
Sin límites a la hora de demostrar su fe, los fanáticos aprovecharon todas las oportunidades para mimetizarse lo máximo posible con el reggaetonero, oportunidad que fue más que bien recibida por los más de 20 vendedores ambulantes que merodeaban la zona.
“La verdad que esto ha sido un éxito, estaría bueno que Daddy Yankee viniera más seguido a Mendoza”, fue la respuesta con un toque de humor de Alberto, uno de los tantos vendedores de gorras, remeras, fotos, posters y colgantes que no se movieron de la manzana en todo el día.
Todas las generaciones
Otro detalle interesante del show fue la presencia de público de todas las edades que, con la misma pasión disfrutaron de la primera vez que el artista está en Mendoza. “Vinimos con mi mamá, mi hermana y una tía. Somos todas fanáticas y tenemos la entrada desde el mismísimo día en que las pusieron en venta”, destacó por su parte María Emilia (13), otra de las tantas “fieles” que llegaron a Talleres minutos antes de las 12.30.
Lucas (9), por su parte, tampoco quiso quedarse afuera de la fiesta del reggaeton y con un pañuelito acomodado prolijamente en su cabeza, una gorra con la visera hacia el costado y una remera suelta que le llegaba hasta las rodillas se animó a entonar y bailar otro de los éxitos del puertorriqueño, “Llamada de emergencia”. Y alrededor del niño, un coro de fanáticas aplaudía y cantaban.
Largas colas
Si bien se preveía un intenso movimiento teniendo en cuenta los números de la venta anticipada -más de 9.000 boletos se vendieron los días previos, mientras que ayer fueron otras mil adquiridas en taquilla-, la multitud fue sorprendente y generó demoras en el tránsito. Ni el intenso calor registrado durante la siesta y la tarde (con una teperatura que superó los 30 grados) ni las fuertes ráfagas de viento que se levantaron cuando comenzaba la noche lograron amedrentar a los 10.000 fanáticos que con la entrada en mano formaron largas colas.
En calle Minuzzi, la fila se extendió hasta el empalme con la Costanera e, incluso, motivó un cuidado especial en los automovilistas ya que el público se agolpó en el costado de la salida de la Costanera.
Y del lado noroeste, la situación fue similar, ya que las hileras de los fanáticos alcanzaron más de 5 cuadras de extensión, llegando la multitud hasta la esquina de Brasil y Costanera. Incluso, cuando sonaron las primeras notas quedaba gente afuera que se lamentó, quizá, por no haber llegado “un ratito antes”. Ignacio de la Rosa – idelarosa@losandes.com.ar

Fuente: losandes.com.ar

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