Un cierre de festival caliente y apto para todo público


Anteayer, cerca de 20.000 personas disfrutaron de una ecléctica propuesta musical, con artistas locales e internacionales; otra vez hubo quejas por el bajo volumen
En la quinta y última jornada de la edición 2009 del festival Pepsi Music pasó de todo. Hubo exponentes de la nueva escena del rock británico, como Maximo Park y The Ting Tings, tocando muy pero muy temprano, con la gran parte de los 18.000 asistentes aún por llegar; shows festivos, nacionales y populares con mal sonido; un combo de gitanos comandado por un ucraniano delirante que es la última “gran cosa” que parió Nueva York de eso que algunos denominan world music ; una despedida, y una presentación en sociedad de un álbum de rock argentino recién editado.
Hubo mucha fusión y cruce de géneros, decenas de hits, algún que otro “invitado especial” y una celebridad rockera escondida entre bambalinas durante un caliente show de reggaeton y algo más; en los distintos escenarios se pudieron ver varias máscaras de luchadores mexicanos (prueba del choque de culturas de la última década y del ir y venir de artistas de aquí y de allá), trajecitos sobrios y de los otros y bailarinas profesionales y de las otras; hubo instrumentos que no sonaron, un sinfín de quejas por el bajo volumen (ver aparte) y una ajustada sincronización de conciertos que de todas formas no logró mantener los horarios prefijados (la fecha concluyó cerca de las 2 de la madrugada del lunes).
La mixtura es lo primero
La soleada tarde del domingo prometía fiesta a uno y otro lado de la cancha de rugby del Club Ciudad, donde se instalaron, enfrentados, los dos escenarios principales. Con ese espíritu y sus sets festivaleros aptos para todo público pasaron los portorriqueños Cultura Profética y los locales Karamelo Santo, Kapanga y Los Auténticos Decadentes, con mucho color, calor y acoples varios.
A continuación, ya con la noche como telón y en la misma línea de mixtura sonora reinante en esta jugosa fecha de cierre, subió Gogol Bordello, la banda liderada por el carismático cantante y guitarrista ucraniano Eugene Hütz -¿un Frank Zappa amanuchado ?-, que se ganó los aplausos y el baile de los presentes a puro desenfreno gitano y genética punk. El debut de esta troupe que mezcla músicos y músicas de Europa del Este y Occidente invita a soñar con un pronto regreso.
Al cierre del enérgico set de Gogol Bordello, en el escenario que no sólo se escuchó bajo sino que también sufrió varios desperfectos técnicos, Flavio Cianciarulo, su hijo Astor, de 12 años, y Nicolás Valle adelantaron el futuro inmediato del bajista de los Cadillacs y pasearon a la audiencia por el repertorio de rockabilly y surf-rock de su banda Misterio, como preludio de la “sorpresa anunciada”: la presencia de Los Fabulosos Cadillacs en la grilla del festival. Sin anestesia, el grupo que volvió en 2008 fue directo a los bifes, como diría Spinetta, y se despachó con media hora de hits con sabor a nostalgia, que logró emocionar a sus fans. “Gracias a ustedes… éste es el último show, al menos por un tiempo”, dijo Vicentico, y cerró un nuevo ciclo de la banda (al menos en Capital Federal).
Ya cerca de la medianoche, Calle 13 salió a enfrentar un nuevo desafío en lo que bien podría haber sido rodeo ajeno, pero que terminó en faena con orejas para René y Visitante, la dupla que conduce a esta banda que insiste -con sus palabras, su alma rocker y su música repleta de guiños latinos- en desmarcarse de la movida reggaeton. Una hora a puro ritmo, un puñado de clichés y un frontman encendido que selló su actuación homenajeando a Mercedes Sosa (con quien el dúo grabó un tema este año), a Charly García (que observó el concierto desde el escenario) y a Maradona: “A los que no les gusta… ¡que la chupen!”.
Entonces sí, el final en la madrugada, a cargo de una banda de rock puro entre tanto mestizaje sonoro. Catupecu Machu llevó al extremo su originalidad y planteó el cierre del festival como excusa para presentar varias de las canciones de su flamante y oscuro álbum Simetría de Moebius . Con Fernando Ruiz Díaz en bajo en más de una canción, el cuarteto demostró -una vez más, a pesar de que los parlantes parecían tapados con frazadas- que sigue vivo y que si te descuidás, te clava sus colmillos en el cuello.
Sebastián Ramos

Fuente: lanacion.com.ar

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