Rubén Blades y Marc Anthony: cinco horas apoteósicas


Tal cual lo acordado, a las 5.30 de la tarde ya miles de personas colmaban buena parte de las gradas del “Pachencho” Romero. Haciendo “la ola” se entretenían, mientras esperaban ansiosos lo que para muchos fue el mejor concierto de 2009: Rubén Blades y Marc Anthony sobre el mismo escenario ¡y en Maracaibo!. Había que verlo para creerlo, pues no todos los días se embarcan en una gira una dupla tan poderosa y con tanto ritmo y sabor caribeño. La gira Todos Vuelven combinó a dos grandes artistas de la salsa, que aunque pertenecen a dos generaciones distintas, poseen letras que llegan al alma y voces que retumban en los oídos.
Sin distingos de raza, clase o partido político, cerca de 16 mil marabinos se congregaron para bailar salsa en el coso zuliano, el cual fue invadido por una gran tarima que entre el aparataje de luces, cornetas, cámaras y andamios se adornó con cinco pantallas LED. Parecía que a las personas les picaban los pies, pues apenas se montó a las 7.00 de la noche la agrupación zuliana Tensión Libre para abrir el espectáculo, unos cuantos comenzaron con la bailoterapia que estaba por extenderse a más de cuatro horas.
Pero no fue sino hasta una hora después cuando la euforia tomó a los presentes, cuando el animador, Ramón Castro, anunció que Rubén Blades había llegado. Con gritos y aplausos recibieron al maestro y poeta de la salsa, quien tras un intro de imágenes y paisajes del planeta tierra proyectados en las pantallas saludó muy cordialmente quitándose el sombrero, para arrancar con la sabrosura de sus melodías cargadas de sentimiento social Latinoamericano, interpretadas por los músicos de Seis del Solar.
Diecisiete canciones fueron más que suficientes para enamorar al público que tenía más de cinco años sin disfrutar del talento del panameño de 64 años de edad, quien se desempeñó como ministro del Turismo de su país. Pero por si esto fuera poco, la dosis de conciencia de sus canciones fue complementada con mensajes de unión y superación para la raza latina. “Matan a la gente, pero no matan a la idea”, fue una de las perlas que lanzó durante su show.
Recordó que hace 31 años fue la primera vez que cantó en Maracaibo, lo que despertó la alegría de muchos seguidores contemporáneos con el artista, que desde sus sillas o parados al lado de ella aplaudían y se vacilaban los ritmos con una sonrisa en el rostro. “Yo salí satisfecho del Gobierno de Panamá, porque sé que se pueden hacer cambios importantes si se hacen las cosas con responsabilidad”, dijo antes de cantar Pablo pueblo. Al finalizar su show de dos horas y media uno de los bailarines del público exclamó extasiado: “¡Qué bárbaro! Ahora quiero ver qué va a hacer Marc Anthony”. A lo que otra mujer replicó: “Yo no me voy sin ver a mi flaco”.
El cantante de cantantes
Nadie se movió de su asiento. La fiesta apenas comenzaba. Cerca de las 11.00 de la noche se veían en la tarima técnicos y músicos que desmontaban y montaban instrumentos, consolas y plataformas. Abajo, entre el público, se respiraba un ambiente de cansancio y la expectación reinaba. Cuarenta y cinco minutos más tarde el público subió el volumen de los gritos para recibir a otro grande de la salsa: Marc Anthony. Era inconfundible. Lentes oscuros, traje gris con camisa blanca con varios botones abiertos. La estampa delgada del esposo de Jénnifer López apareció en la tarima, acompañado por muchos más músicos y tres coristas.
El cantante, que vino sin su “Lola”, dejó el alma en el escenario al entregarse por completo con enérgicos movimientos y notas musicales que sostenía para hacer gala de su potente voz. Valió la pena, Hubo alguien, Hasta ayer, Volando entre tus brazos, Vivir lo nuestro, A quien, Qué precio tiene el cielo, Hasta que te conocí (de Juan Gabriel), Nadie como ella y Mi gente(de Héctor Lavoe) fueron interpretadas una tras otra sin pausas ni palabreo.
El artista de ascendencia boricua avanzó con el show con un ritmo frenético que no dejaba tiempo para descansar. Sólo se podía admirar tanto talento concentrado en tan menudo cuerpo, el cual no estuvo ni un solo momento quieto sino que se desplazaba de un lado a otro aplaudiendo e interactuando con sus músicos.
Con apenas algunos: “Ayúdenme” con los coros y “Lo logramos mi gente”; Marc Anthony estableció contacto con el público que quedó enamorado con sus risas y los besos que enviaba al aire. Casi al final hizo la acostumbrada despedida falsa: “Muchas gracias, hasta la próxima. Que Dios los bendiga”, para regresar en pocos minutos con un tema de sus inicios Te conozco bien, durante el cual sacó una bandera de Venezuela para pasearse con ella por la tarima. “Me siento como en casa, muchas gracias, ese calor humano sólo existe aquí. Qué lindos son”, dijo para finalizar con Tu amor me hace bien, tema que acabó con el maratónico concierto de pura salsa del que el público salió más que satisfecho.

Fuente: laverdad.com

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