Algunas verdades sobre la guantanamera


Los comisarios culturales aún insisten machaconamente en que Pete Seger (yanqui tenía que ser, no importa si amigo de la revolución) robó a Joseíto Fernández la Guantanamera, la tonada guajira con versos de Martí que identifica a Cuba en el mundo desde mediados de los años 60.
La Cuba oficial siempre está presta al patrioterismo y a culpar de conjuras y robos, tanto de atletas o medallas deportivas como de música.
El año pasado, entrevistado por el periódico Tribuna de La Habana, Raúl Martínez, investigador del Museo Nacional de la Música, culpó al folklorista norteamericano de picardía al grabar la Guantanamera con los versos Sencillos de José Martí en los años 60. Según él, Joseíto Fernández la grabó antes. Para reforzar su incriminación, Martínez afirma que en los sellos de los discos de Pete Seger no aparece el autor de la Guantanamera, “como si fuera una tonada anónima del folklore cubano”. Martínez infiere “que hubo malas intenciones pues ha sido uno de los cantantes que más han ganado y están ganando a costa de la Guantanamera”.
El asunto no es tan sencillo como lo ven (o prefieren verlo) el muy mal pensado Raúl Martínez y sus jefes.
Pete Seeger oyó por primera vez la Guantanamera en julio de 1961 en un campamento de verano de las montañas Catskills, a Héctor Angulo, un joven oriundo de Santa Clara que simultaneaba sus estudios en una escuela de música norteamericana con el trabajo como profesor en el campamento. Angulo cantaba la Guantanamera con el añadido de los versos de Martí, como la aprendió del que fue su maestro en Cuba, el pianista y compositor español Julián Orbón. Para que los acentos rítmicos coincidieran con la acentuación prosódica de los versos, la melodía tuvo que ser significativamente reelaborada.
El recientemente fallecido Cintio Vitier en su libro “Lo cubano en la poesía” también acreditó a Julián Orbón la Guantanamera con los Versos Sencillos de Martí. Según Vitier, las tertulias en casa de Orbón siempre terminaban “con un gran coro loco” que cantaba la Guantanamera.
Joseíto Fernández cantaba la Guantanamera desde hacía 4 décadas. Primero, en los años 30, en la emisora Radio Lavín; a partir de 1941, en “El suceso del día”, de la CMQ. Joseíto escribía y a veces improvisaba décimas acerca de hechos de la crónica roja que narraba el programa radial. Joseíto cantó la Guantanamera con Paulina Fernández, La Calandria, Benny Moré, Ramón Veloz y otros. Nunca la cantó igual. En cada interpretación, cambiaba no sólo las décimas, sino también la melodía. Pero a diferencia de lo que afirma la versión oficial cubana, Joseíto Fernández no la cantó con los versos de Martí hasta 1967, más de dos años después que la versión de Pete Seeger y la más comercial de The Sandpipers la convirtieran en un éxito internacional, y por carambola, en un himno itinerante de la revolución cubana.
Migdalia Fernández, hija de Joseíto, reconoce que cuando el norteamericano popularizó la Guantanamera, “se la consideraba como una melodía de autor desconocido, y por tanto, de dominio público”. Pero Joseíto Fernández, que desde 1929 poseía la propiedad de la melodía (en realidad, eran sólo los 8 compases del estribillo), autorizó a la disquera estatal cubana EGREM para que lo representara en el litigio por la autoría de la Guantanamera, a resultas del cual en 1965 la partitura de Fall River Music, Inc. de la Guantanamera apareció bajo el extenso copyright: “Música: Joseíto Fernández. Arreglo musical: Pete Seeger. Adaptación del texto: Héctor Angulo, basado en un poema de José Martí”. De este salomónico modo, se subsanó el extravagante e inexacto copyright “Martí-Angulo-Seeger” aparecido en el álbum Pete Seeger Greatest Hits (Columbia Records, 1963).
El gran ausente, tanto del copyright norteamericano como de los reconocimientos oficiales en Cuba, fue Julián Orbón, el responsable por la elaboración melódica y la incorporación de los versos de Martí, que es en definitiva, como se conoce la Guantanamera en todo el mundo.
Orbón y su familia llegaron a La Habana tras huir de los horrores de la guerra civil española. En Cuba, además de componer la mayor parte de su obra, se vinculó a los intelectuales del grupo Orígenes, fundó el grupo de Renovación Musical y creó decenas de academias de música por todo el país. Católico y libertario, se marchó de Cuba al principio de la revolución. Inmediatamente se prohibieron sus composiciones y su libro de piano fue eliminado del sistema de enseñanza musical. Hasta su muerte en New York en 1991, ejerció como profesor de composición.
Héctor Angulo, el hombre que enseñó la Guantanamera a Seger, aún vive en La Habana. Tengo el privilegio de ser amigo del director de orquesta español José María “Chema” Martínez, uno de los pocos que se toman la molestia de visitar su casa de El Vedado para indagar la verdad sobre la Guantanamera. Es difícil echar abajo una mentira de estado. Por el momento, los comisarios culturales del régimen, olvidados del testimonio de Vitier y el reconocimiento posterior de Pete Seger, siguen negados a dar el menor crédito de la emblemática canción a un exilado, a pesar de la tímida, tardía, póstuma y a regañadientes rehabilitación de Orbón.

Fuente: cubamatinal.com

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