Gloria Estefan despeja las malas vibras


La mítica banda Miami Sound Machine, su pequeña hija y el cariño del público conformaron el recital que la cubana entregó en el Telmex
GUADALAJARA, JALISCO.- La salsa y el sabor de Gloria Estefan son capaces de cambiar cualquier mal momento en un jolgorio y carnaval, para mejor ejemplo lo vivido ayer por la noche en los alrededores del Auditorio Telmex, que atestiguaron una pesadilla vial y peatonal.
El “paso de la muerte” lo vivieron de cerca quienes quisieron cruzar a pie la atascada Avenida de Parres Arias, una congestión que se extendía hasta Periférico Norte en una cascada interminable de sonidos de claxon y luces rojas. Y es que la noche fría a las afueras de la ciudad vio la combinación además de dos conciertos, uno enfrente del otro: El del Foro Alterno con su Rock por la vida y el Auditorio Telmex con Estefan.
El caos, que apenas pudo paliar la Secretaría de Vialidad con un operativo que no agilizó el paso de automotores, pero evitó que se pusiera peor, quedó en el olvido de manera instantánea una vez que los espectadores lograron entrar al Auditorio Telmex. Adentro, en punto de las 20:05 horas, la espigada figura de Gloria Estefan los recibía en una velada de sabrosa salsa cubana.
Camino cuesta arriba
La carrera de Gloria Estefan está llena de momentos que tocan dos extremos. Por el lado negativo, el exilio al que está condenada lejos de su amada Cuba y el accidente que hace un par de décadas casi la deja paralizada de las piernas.
Del lado positivo, la magia que nace de su garganta y cuerpo, una combinación que puede hacer bailar hasta al más reacio y que encontró su prueba de acero: El público tapatío.
Porque si no le regatearon aplausos, a Gloria le costó, y mucho, hacer que la gente se parara de sus asientos. Sí, todos asintieron y aplaudieron cada uno de sus temas, pero nada más. Quizá el frío imperante aun dentro del Auditorio, lo sufrido que había sido entrar para algunos o simplemente el espacio entre sillas que hacía nada práctico levantarse a bailar, pero lo cierto es que aún utilizando su “artillería pesada” de temas “movidos”, Estefan apenas pudo hacer que algunas personas de las primeras filas y uno que otro amante fanático acérrimo se parara a lo largo del show.
Para abrir los oídos, la cantante interpretó entre otras Oye, mi cuerpo pide salsa y Estrellita del Oriente, y de inmediato lanzó el saludo: “¿Cómo está Guadalajara esta noche? Hoy es domingo, pero para mí es sábado de fiesta”.
Con un entallado vestido rojo y el anillo verde en su mano que le regaló Emilio Estefan, la cantante agradeció al público tapatío, que respondió especialmente bien a las baladas románticas, las cuales coreó como el caso de Con los años que me quedan, Si voy a perderte y No me dejes de querer, entre otras.
Con una hora transcurrida de concierto, la gente seguía sentada, pero Gloria estaba a punto de usar una de sus armas secretas: Emily Estefan.
Desenlace exitoso
Emily, la “bebé” de Gloria, una virtuosa de la música en palabras de su propia madre, hizo un interludio de corte roquero a la velada, tocando la guitarra eléctrica y la batería con buena técnica, algo que celebró la gente.
De regreso al escenario, ahora con un vestido blanco, Gloria Estefan agradeció el apoyo de su banda, la mítica Miami Sound Machine, cuya buena factura sonora hizo la mancuerna perfecta para la artista, quien dio paso a una de las canciones más sentidas de la noche: Tu fotografía, donde la cantante compartió su intimidad familiar con una serie de fotografías donde destacó la imagen del padre de la artista, a quien recuerda con cariño.
Los cuatro bailarines de la cubana vieron recompensado su esfuerzo cuando al fin los tapatíos se levantaron de sus asientos para moverse al ritmo de Conga, con la que el concierto entraba en sus momentos finales a las 21:55 horas.
Mi tierra y 90 millas le dieron forma al final del show, con el que Gloria dejó un buen sabor de boca a sus fanáticos, quienes al fin tuvieron la oportunidad de verla en un concierto en forma dentro de tierras tapatías. La ilusión sería efímera, pues a la salida, los esperaba el tráfico de Parres Arias y Periférico Norte. Rock por la vida aún no terminaba.

Fuente: informador.com.mx

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