Romanticismo y rumba con Santa Rosa


El Caballero de la Salsa ofreció un concierto gratuito en el estadio Alberto Spencer, el viernes pasado
Diez, son las ocho y la gente empieza a apretujar para entrar. Nueve, los policías intentan infructuosamente calmar a la masa. Ocho, pocos espacios quedan en el estadio Alberto Spencer. Siete, Alleguez Son anima con su rumba. Seis, los animadores enfrentan a la marea humana desde el escenario. Cinco, Gilberto Santa Rosa está a punto de salir. Cuatro, el sonido de las trompetas empieza a retumbar. Tres, Santa Rosa empieza su canto, a las nueve y cuarto de la noche.
Dos, cerca de 30 mil personas desatan su danza sobre el césped y el cemento. Uno, Déjate querer es la primera del repertorio…
No es el conteo regresivo, de la canción homónima que interpreta el salsero nacido en Santurce hace 47 años. Ese, más bien, es el conteo regresivo de un espectáculo cargado de rumba, de tumbao y letras cargadas de romanticismo, uno al estilo del Caballero de la Salsa.
Casi mezclada, como lo haría un discjockey en una fiesta, aquel Déjate querer se convirtió en Montón de estrellas con sus contagiosos estribillos: “porque yo en el amor soy un idiota/ que he sufrido mil derrotas, que no tengo fuerzas para defenderme…” o “Todo fue así/ todo fue por ella/ yo era capaz de subir al cielo para bajarle un montón de estrellas…”.
Santa Rosa no daba tregua a su público danzón, uno de todas las edades y condiciones sociales. Adultos y hasta niños de brazo. Gente de pueblo y pelucones. Todos unidos, rozándose codo a codo, intentaban ensayar algún pasito en su propio terreno. Algunos en el piso, otros sobre las blancas sillas plásticas.
Todos parecían incansables, pese al abreboca que una hora antes presentó Alleguez son, a ritmo de Tiqui taca y La cosa, en la que participaron mujeres del público como bailarinas improvisadas en el escenario, y hasta un niño de raza negra que tocaba las maracas, con la camiseta de Barcelona.
Casi sin tomar aliento, el boricua entonó La conciencia, una de sus emblemáticas y la tercera de un repertorio que alcanzó dos horas.
Vestido con chaqueta oscura, camisa blanca, que dejaba ver unos kilos demás, y jeans, Santa Rosa recorría los 40 metros del escenario. Cuando podía también dejaba ver algo de su sabrosura para bailar salsa, cruzando y flexionando las rodillas.
Yo no te pido y La sombra loca también salieron de la garganta del salsero puertorriqueño, quien ahora luce afeitado, sin el tupido bigote que lo ha caracterizado en visitas anteriores.
Después de 40 minutos sin parar, Almas gemelas fue la última del primer bloque, uno que le permitió interactuar con la gente, la que festejaba los 189 años de Independencia de Guayaquil, con banderas celeste y blanco.
De hecho, alguien le ofreció una. El Caballero de la Salsa (como tal) agradeció el gesto con un movimiento de cabeza y la recostó sobre su hombro izquierdo, mientras soltaba el fraseo: “diez, lo que te canta todo el mundo/ nueve… no he venido a casa en casi un mes/ ocho, chocas con la verdad, no finges… de la canción Conteo regresivo.
Para interpretar Qué manera de quererte, Santa Rosa, quien actualmente está nominado para los Grammy en tres categorías, recurrió al sonido de las maracas.
Pero no todo es rumba con el Caballero de la Salsa. Con la canción Es mentira, el boricua bajó los decibeles.
Y Caballo viejo, esa añeja canción del venezolano Simón Díaz (tan versionada, incluso por Julio Iglesias), tampoco falta en el repertorio del cantante nacido el 21 de agosto de 1962. Sonó con la potencia vocal de aquellos que dominan algún instrumento de percusión, tal como hace poco dijo Henry Fiol.
Pasadas las once de la noche, mientras algunos se habían instalado detrás de la tarima, Santa Rosa reconoció el amague que todos los artistas hacen al final. “Yo hago como que me voy, ustedes me piden ‘otra, otra’ y yo vuelvo”, bromeaba. Solo le quedaban Vivir sin ella, Perdóname y Yo la agarro bajando.
Cero, el concierto de Santa Rosa terminó… y el conteo regresivo de esta historia, también.
Rafael Veintimilla

Fuente: eltelegrafo.com.ec

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