Para evolucionar en la música latina hay que volver a las raíces afrocaribeñas


El Judío Maravilloso, Larry Harlow, ofrecerá un solo concierto hoy, en La Maraka
“Ahí falla la nueva salsa, romanticona y chiclosa”, deplora, quien con 70 años está “imparable”
Un solo concierto dará la estrella de la salsa Larry Harlow en la ciudad de México, la noche de hoy en el salón La Maraka, dentro del festejo del noveno aniversario del club de baile Salsa Caliente.
Pianista, arreglista, compositor y director de orquesta, el mítico Judío Maravilloso, quien fue pilar de la Fania Récords y revolucionó la música afroantillana (afrocubana en especial), viene acompañado por algunos integrantes de Las Leyendas Latinas, sus nuevos all stars: el violinista Alfredo de la Fe, su hermano Andy en los alientos y los cantantes Emo Luciano y Luisito Rosales; todos, grandes exponentes del género afroantillano apoyados en lo musical por la orquesta mexicana La Típica.
Autor de la ópera-salsa Hommy, uno de los documentos capitales del movimiento salsero, obra con la que destacó Celia Cruz con el tema principal, y de La raza latina, suite musical que realizó al alimón con Rubén Blades, Lawrence Ira Kahn Sherman (nombre verdadero) llega a México después de 30 años de haber tocado con las Estrellas de Fania, justo en el mismo lugar donde lo hará ahora, sólo que en aquel entonces se llamaba Salón Maxim’s.
Rumbo a la salsa y Cuba
Entrevistado vía telefónica previo a su arribo, atiende de buen humor la llamada en su residencia de Nueva York y nos explica cómo un estadunidense de origen judío, egresado de las mejores academias de música de Manhattan, procedente de una familia de músicos, clase media alta afecta a los clásicos, terminó dedicándose de lleno a la salsa.
“Nací en Brooklyn, en una comunidad mixta de blancos, negros y latinos. Desde niño me moví en la cadencia de esas culturas, por lo que escuchaba de todo: música estadunidense, jazz y desde luego la rumba callejera de los picós, que ambientaban El Barrio. Por mis estudios académicos comencé en la música clásica, luego me interesé por el jazz y el rock, hasta que finalmente quedé embrujado por la música latina, ¿sabe?”
Cuenta Larry que desde temprana edad admiró la música de Machito, Tito Puente, Tito Rodríguez, Pérez Prado, Noro Morales, Arsenio Rodríguez y La Orquesta Aragón. Tales referencias lo acercaron a la sonoridad cubana, por lo que, siendo adolescente, se animó a ir a Cuba.
“Viajar a Cuba con tan sólo dieciocho años y conocer de cerca el son, la rumba, el mambo y el chachachá me cambió la vida. Estar allá fue pa’ mi ir a la raíz y aprender la música afrocubana en su fundamento. Me inscribí en la Escuela de Música de la Universidad de La Habana y estudié cerca de dos años (1957-1958). A causa de la música y el baile me hice santero. Soy hijo de Ochún y mi nombre religioso es Ochún Oñí.”
La experiencia cubana lo marcó a tal grado que se reflejó en su quehacer musical. Larry Harlow fue el primero en mezclar en una agrupación musical el sonido de los tambores batá y violines para dar más fuerza a la música de charanga. También experimentó con la fusión de trompetas y trombones, algo nunca antes realizado en la salsa; lo que más adelante se impondría como la sonoridad detonante del fenómeno musical afrolatino más importante de los años 70.
Su forma de hacer música llamó la atención del incipiente empresario discográfico Jerry Masucci, quien lo fichó para la Fania Récords. Que Larry Harlow fuera el segundo artista en grabar para la Fania –después de Johnny Pacheco, cofundador de la empresa– lo convirtió en una bujía que impulsó el nuevo sonido caribeño neoyorquino.
“Durante todo el tiempo que duró tuve un trabajo muy importante con Fania. Como band leader grabé alrededor de 50 discos y como productor musical más de 100. Aparte he producido álbumes a un montón de artistas. Creo haber realizado a la fecha unas 300 producciones, entre ellos hay algunos de rock y jazz.”
El Judío Maravilloso fue uno de los cerebros creadores de la salsa. Así lo evidencia el impulso que dio al concierto del 26 de agosto de 1971 en el mítico Salón Cheetah, donde formalmente se constituyeron Las Estrellas de Fania. A la distancia que marca el tiempo y desde su casa neoyorquina reflexiona: “Creamos todo un movimiento, una conciencia colectiva. Nuestros mensajes eran de amor, de paz, de política y protesta; con un sonido bravo, en constante evolución… Nuestro sonido es el mismo, porque todo se trata de ritmo, esa es la esencia. El fundamento de nuestra música está ahí”.
Raíces africanas
“¿Qué es evolucionar dentro de la música latina?”, se pregunta Harlow y se responde: “Es regresar a las raíces afrocaribeñas y tomar de ahí la esencia. Nuestra esencia es africana, los tambores, la clave son africanos… Ahí es donde falla esta salsa nueva, romanticona, esta salsa pop, chiclosa, como le llamo, porque es muy repetitiva. Producir el ritmo con un teclado secuenciador y poner a un jovencito con voz de mocoso a cantar: ‘Vuelve a mi mamita/ Baby, yo te quiero…’ es lamentable.”
Tan consolidado está su talante como ficha esencial de la salsa y de la música caribeña que al Judío Maravilloso poco le importa su procedencia o el hecho de que no hable bien español. “Yo me siento latino, tengo alma de negro y he estudiado fuertemente para hacer prevalecer mi música”, señala.
A sus 70 años de edad y pese al declive de mercado que ha tenido la salsa en los años recientes, Larry Harlow dice estar en buena forma y en un estado creativo “imparable”.
“En los pasados 10 años las cosas han empeorado mucho en el área de Nueva York. Son pocos los clubes donde se puede ir a tocar; los alquileres de salones son muy altos y es muy difícil estar en el negocio. Sin embargo, he estado ocupado haciendo cosas diferentes: escribo música para cine, radio y televisión; soy profesor universitario, productor musical; tengo un estudio de grabación, vendo instrumentos antiguos y hago giras con mi orquesta.
“Además trabajo en un musical en Broadway que se llama Mamboland, espectáculo basado en el tiempo del Palladium; un show que se llama Sofrito, obra para la juventud de cinco a 12 años, y estoy planeando para realizar Hommy II en 2010, con un casting actual”.

Fuente: jornada.unam.mx

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