"La salsa vino para quedarse"

“Desde que estaba con Tito Rodríguez conocía el sabor y el fuego del bailador y gozador venezolano”.
“La vida hay que llevarla con una sonrisa, hay que sentirla en el pecho antes de que salte a los labios”. Esa es la clave del salsero Cheo Feliciano, quien a sus 73 años, aún destaca con su son y su tumbao.
El año pasado estuvo por Venezuela celebrando 50 años de carrera, con Ilan Chester, La Rondalla Venezolana, Saxomanía, Alfredo Naranjo y el desaparecido Aldemaro Romero. La celebración se prolongaría hasta el pasado mes de junio cuando compartió en el Madison Square Garden de Nueva York, con estrellas de la salsa como Eddie Palmieri, Ismael Miranda y Rubén Blades.
Desde anteayer está de nuevo en el país y ofrecerá un concierto esta noche a las 8:00, en el anfiteatro del Centro Sambil de Caracas.
“La diferencia es que aquel concierto (2007) fue más cronológico, desde mis tiempos con Joe Cuba, pasando por la Fania, hasta ahora, con escenografía, video y más invitados; este concierto (el de hoy) será más sencillo”, contó Feliciano, quien adelantó que no faltarán sus clásicos Anacaona, Amada mía y por supuesto, El Ratón.
Ya se comió las obligatorias arepas en Las Mercedes y ha visitado algunos programas de radio y televisión. Cheo Feliciano está vinculado a Venezuela de manera muy especial, incluso desde antes de visitarla por primera vez, en 1973. “Desde que estaba con Tito Rodríguez conocía el sabor y el fuego del bailador y gozador venezolano”, cuenta, al tiempo que agrega: “Siempre vengo a trabajar y a disfrutar, escucho a Manuel Guerra, a Oscar D’León… la gaita me encanta, soy muy amigo de la gente de Guaco…”.
Y es que hasta un compadre tiene el sonero en Caracas. “Aquí conocí a José Gómez, percusionista, en Caricuao, a quien le bauticé dos hijos”.
Fue Tito Rodríguez quien le dijo a Cheo Feliciano: “¡Suelta la tumba y el bongó y ponte a cantar!”. Hoy lo recuerda y le causa gracia, ya que su plan era dedicarse a la percusión y terminó cantando. Tito Rodríguez lo recomienda con Joe Cuba y allí se dispara su carrera.
En los 60, el cantante es captado por la Fania -sello creado por Johnny Pacheco y Jerry Masucci en 1964- al que reconoce el haber difundido la salsa por todo el mundo. “Esto que llamamos salsa se propagó gracias a la Fania, nuestras fronteras se expandieron, yo conocí el mundo por la Fania”.
No obstante, tras una década de arduo trabajo, decide crear su propio sello, Coche. “Lo hice en un momento en que los artistas comenzaron a independizarse, quería tener más control, no trabajar bajo las órdenes de alguien. Masucci me decía que las multinacionales me iban a tragar, estaba muy interesado en que yo me quedara”. Coche se inicia con la grabación de la celebración en vivo de sus 25 años de carrera.
Una mancha quedó en la trayectoria de Cheo Feliciano: las drogas. Al recordar aquellos años en los que tuvo que decidir si vivía o moría, dice: “En lo primero que pienso es en la inmadurez que me llevó a eso. Caímos en una trampa hace muchos años, cuando no había conciencia de las consecuencias de aquello”.
Afortunadamente, el artista decidió hacer caso a los “quince millones de consejos” que le dan a todo adicto y entró a rehabilitación en Hogares Crea, institución con la que aún colabora. Desde hace 35 años se alejó de aquel infierno. La sonrisa volvió a dibujarse en su rostro.
Al preguntarle su opinión en torno a la película El Cantante sobre la vida de Héctor Lavoe, valora las actuaciones de Marc Anthony y Jennifer López, pero critica que se haya enfocado la vida del vicioso y no la del ser humano y artista. “Además está hecha en inglés y la imagen que le vendemos a los estadounidenses es la de un puertorriqueño adicto a las drogas”.
Salsa vs. reggaetón
Cheo Feliciano no cree que la salsa haya perdido terreno ante géneros como el reggaetón que si bien respeta, cree que es una moda. “Para mi es un fast, como dicen los americanos, una cosa del momento, que hace su mayor movimiento en la juventud, pero una vez que estos crecen hay un cambio en la moralidad”. El sonero recuerda que la salsa ha sido muy noble. “Cuando vino el bossanova en los 60, la salsa dio un paso atrás, pero luego regresó. Lo mismo ocurrió con la lambada y el merengue. Creo que va a ocurrir lo mismo con el reggaetón”.
Feliciano asiste regularmente a los Congresos Mundiales de la Salsa y ve el auge que cobra día tras día el género. Descarta que haya abandonado su función social y siente que la tendencia es que el ésta vuelva a sus raíces. “La salsa sufrió una metamorfosis cuando pasó por la salsa floja o erótica; ahora hay grupos en Puerto Rico como Enclave, Siglo XXI… que están haciendo salsa a la usanza de la que nosotros hicimos. Además el público nos sigue contratando… La salsa vino para quedarse”.

Fuente: eluniversal.com

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